junio 14, 2010

otoño

sinsol
hoy ni la lluvia me entiende
ando con el cadáver de mi ego a cuestas

mayo 08, 2010

desvarío cian


un átomo de océano
la sal contenida en el vértice
suave como una entrepierna
como el óvulo recién fecundado
como la luz en la esquina de la creación

huele a luna y terciopelo
o a pelos recién mojados
de la cabeza calva de un titán

la corriente azul del sueño
el filo de la navaja
una caja llena de nada
la mirada en el rincón

una gota de vapor
una nube que se esfuma
la cola del viento apurado
un trozo de felpa bajo el agua
el mal humor de un cubo de hielo
filamentos de un sol muerto
el mar visto desde lejos.



autor de la foto: Sebastián Barrasa
http://picasaweb.google.com/elzaiper/Art02#5456565092816004946

marzo 13, 2010

Estrelladores de cortinas

La mayoría de los estrelladores de cortinas son requeridos por señoras sensibles. Señoras incapaces de arrojar un plato, un celular o un cuchillo contra las ventanas, hartas de las presiones y los engaños.

Mucho fue su trabajo, allá por el dos mil y pico, cuando los contrataban para arrojar cascotes contra las cortinas metálicas de los bancos usureros.

Este oficio milenario, debe sus orígenes a la creatividad de los jóvenes románticos que llamaban al balcón de su amada lanzando piedritas en las ventanas. Se perfeccionó cuando la joven amada estrellaba los almohadones en las cortinas del balcón al enterarse que su padre la había comprometido con un primo lejano.

Yo elegí esta profesión, incitada por mi analista. Cada vez que uno de mis hijos se lleva una materia, cuando el cajero me traga la tarjeta y particularmente cuando me interrumpen la escritura, como en este preciso instante, y sublimo el impulso irrefrenable de estrellar la computadora contra las cortinas y miro la agenda donde apunté los turnos de estrallador de cortinas para esta noche.


Publicado en Amores, Humores, Horrores . Micros para viajar a dónde quieras.

febrero 20, 2010

Punta del Diablo


Ayer llovió. El viento facilitó el barrido de las nubes. El cielo asoma impecable y el viento que sigue azotando los médanos que se desgranan en lluvia amarilla. El mar está rizado. La espuma se adivina en tramos cortos desde el horizonte y el bramido de las olas en la orilla compite con el rugido del viento sur.

Hay tres golondrinas sobre el techo de nuestra casa. Se refugian en la chimenea. Cada tanto una de ellas sale para intentar cabalgar el aire.

febrero 06, 2010

Deshojar la margarita

Me gusta comer sandía y escupir las semillas.

No me gusta la leche derramada.

Me gusta el olor a tierra húmeda.

Pero odio el barro en los pies.

Me gusta la lluvia en las pestañas.

Detesto los ojos fríos del estupor.

No me gusta que suene el teléfono cuando leo

y me odio al atenderlo.

O cuando escribo y me levanto

a juntar el pelo de la alfombra.

Adoro el mar y la sal en los labios.

No me gusta la piel reseca al sol.

Me gusta sentarme al borde del arroyo.

Me gusta el camino con el cielo a cuestas.

Detesto que se nuble sin aviso.

Me encanta la boca con helado.

Prefiero escribir con lapiz.

No me gusta el olor estanco de las zanjas.

Me gusta sentir tus pasos en la escalera

y tus latidos en mi cabeza.

No me gusta encerrarme bajo llave

ni las rejas en el jardín.

Me gusta escribir en los bordes de la hoja

garabatearle las orillas al blanco.

Odio la pereza de la mano que me obliga

a abandonar este papel.

El horizonte es tan azul que me inclino hacia él.

La orilla del cielo se deja contemplar y me susurra.

Algunos animales me siguen.

El camino roto por

la grava más gris en donde crece el espinillo.

enero 06, 2010

Carta a un amigo imaginario

Está bueno jugar a tener alguien del otro lado en alguna parte, un otro yo. Porque es casi como hablar con un amigo imaginario o con uno mismo.
En fin, juego a imaginarte en familia o con amigos; feliz en algún proyecto creativo...
Yo acá estoy, empezando el 2010. Me gusta como suena 20-10. Bastante terrenal ando, para mi gusto. Y con los pies plantados no puedo escribir.
Y odio eso. Así que, como te diría: ando un poco seca por dentro.
Con bastante tierra y las alas plegadas.
Extraño volar.
Extraño soñar.
Por eso te escribo para ver si se me suelta la mano.
Te digo que la vida en la tierra no está nada mal. Se tienen hijos bellos como soles. Se tiene un marido adorado y unos amigos maravillosos. Se tienen libros, y mar y noches de luna.
También dejé en el ropero una novela sin terminar y todavía tengo colgada del perchero la decisión de asumirme escritora. Me quiero volver escritora. Viste como la mujer maravilla que giraba, así me gustaría hacer. Seré algún día escritora o quedará pendiente como tantos otros asuntos.
En fin, te mando beso y espero saber de vos.
nati