junio 20, 2011

San Telmo

El pájaro entraba y salía
en un vaivén tembloroso.
Yo podía sentir su alas pegadas al cuerpo.
Era un gorrión chiquito y asustado.
Cuando salía apenas me rozaba con el pico.
Yo quería que desplegase sus alas adentro mío
pero estaba débil,
como empapado de lluvia.

2 comentarios:

Beatriz dijo...

Hola Nati! Muy bella tu pesía!
Te mando un beso

Nelais dijo...

ay qué lindo