Me gusta comer sandía y escupir las semillas.
No me gusta la leche derramada.
Me gusta el olor a tierra húmeda.
Pero odio el barro en los pies.
Me gusta la lluvia en las pestañas.
Detesto los ojos fríos del estupor.
No me gusta que suene el teléfono cuando leo
y me odio al atenderlo.
O cuando escribo y me levanto
a juntar el pelo de la alfombra.
Adoro el mar y la sal en los labios.
No me gusta la piel reseca al sol.
Me gusta sentarme al borde del arroyo.
Me gusta el camino con el cielo a cuestas.
Detesto que se nuble sin aviso.
Me encanta la boca con helado.
Prefiero escribir con lapiz.
No me gusta el olor estanco de las zanjas.
Me gusta sentir tus pasos en la escalera
y tus latidos en mi cabeza.
No me gusta encerrarme bajo llave
ni las rejas en el jardín.
Me gusta escribir en los bordes de la hoja
garabatearle las orillas al blanco.
Odio la pereza de la mano que me obliga
a abandonar este papel.



2 comentarios:
no hay nada mas inmenso que lo mínimo
Me gustó mucho tu poema. saludos
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