diciembre 11, 2009

El bailarín

El hombre sentado en la primera fila del teatro medita fumándose cada bocanada del cigarrillo. Terminó de encerar el piso del escenario. Se oyen las voces de los chicos que ensayan ballet. El hombre entrecierra los ojos, él también formó parte alguna vez de ese tumulto. Dos trenes y diez cuadras hasta llegar al teatro; no le quedaba tiempo para jugar con los chicos del barrio.

Se quita los borcegos y se acaricia los pies. Está en su media hora de descanso antes de seguir con la limpieza. Prende otro cigarrillo y lo gira entre los dedos mirando a tras luz: apunta el escenario. Con una mano ilumina el cielo de cartón y alumbra las estrellas de la escenografía; con la otra, acaricia los tobillos resecos. Ahora se los mueve en círculo como le explicaron en la rehabilitación.

Las colillas caen al suelo. Las cenizas se expanden. Las brasas… Si no las apagara, los pliegues de pana empezarían a arder y treparían hasta el cielo corrugado. Las estrellas se precipitarían como estalactitas derretidas. El escenario sería sometido al hambre voraz de los lengüetazos naranjas que cruzarían y derretirían las puertas de los camarines. Tules y brocatos se arrugarían como pétalos sin sol. La lava treparía las paredes y se colgaría de los caireles de la araña. Chorros de fuego y cristales se despeñarían sobre las piernas de los chicos y sus tobillos carcomidos como si fuesen de plomo. Las zapatillas de baile se entrelazarían en inútiles intentos de escape.

El hombre descalzo sube al escenario y llora de alegría ante los aplausos de las llamas en las butacas.

Publicado en Amores, Humores, Horrores. Micros para viajar a donde quieras.

2 comentarios:

Sebastian Barrasa (El Zaiper) dijo...

Le acabo de descubrir un par de entrelíneas a este micro.

Y eso que lo leí tantas veces!!!

Qué se siente que en poquito tiempo estará impreso!!!

Natalia dijo...

Ansío el 2010 por ese motivo!!!