agosto 11, 2009

Rabietas

Me da rabia la infatigable abulia para sentarme a escribir.

La falsa modestia de ser madre.

Las demoras que dilatan el olvido.

El odio añejo a la timidez o el sombrero que me estruja la cabeza.

Me indigna imaginar que la intuición dicta mis pasos. Creerme todo lo que imagino.

Odio la certeza de que me encontrás cuando duermo. O peor: estar despierta y soñar que te olvidé.

Me enoja la pila de libros en bibliotecas ajenas.

Que Kafka esté en la otra orilla y que no cruces hasta acá.

Me enfurece el silencio como escudo de cobardía.

El fisgón tras la puerta.

La espera que fuerza una esperanza.

Tener el fuego en la mano y no incendiar tus cartas.

Amarrarme a las pestañas de un muñeco.

La inocencia de creer que si lo deseo se me concederá.

Hacer círculos sobre el barro.

Los pies atados en botas de metal.

No saber caminar

con las alas pegadas en la espalda,

ahora que sé volar.

4 comentarios:

Coni Salgado dijo...

Son rabietas pero con poesía deliciosa...

Gingerale dijo...

que bueno eso de no saber caminar con las alas.
Infaltable la alusión a las pestañas: es tu sello personal (no lo pierdas)

Nena dijo...

Hermosísimo texto querida amiga, viceral, incómodo, preciso, pleno de imágenes... (Confieso que algunas de sus líneas tocan algunas de mis más íntimas fibras)... contundente,poético, te revela...
Flor
PD Me encantó lo de La Nación!!!!

nia dijo...

AMO ESTAS RABIETAS...