junio 22, 2009

Psique y Eros -III-

El oráculo de Delfos había sido implacable: si la joven Psique caía en la tentación de espiar el rostro del marido, se convertiría en agua. El amor o la intriga pudieron más que el poderoso vaticinio. La noche que Psique quebró la promesa, contempló el hombre más hermoso jamás imaginado. El placer fue tan supremo que empezó a sentir mojadas sus piernas, sus manos y el pecho. Se le mojó el pelo y la cara. Se le llenó la boca de agua. Y así transformada en manantial empapó la cama de Eros que despertó solo para siempre.

1 comentario:

Gingerale dijo...

me gusta esta saga