junio 22, 2009

La máscara le oprime la cara. La tabla metálica sobre la que lo acostaron se ajusta a su cuerpo. Boca arriba , la nariz está a pocos centímetros del techo y los ojos intentan resistir los haces de luz. Las piernas están lejos de él. La mano que lo empujó acá adentro ya no está. Está solo.
Inspira, espira. Cierra los ojos pero las palpitaciones no se calman. Las pupilas se quieren escapar de los párpados. Las uñas se clavan en las palmas transpiradas.
Inspira, espira, jadea. El aire húmedo de su boca rebota contra la máscara y le anuda la garganta. El corazón se expande y redobla el bombeo. Se agita inmóvil. Tiembla el abdomen. Se contrae el pubis. Se acalambran los pies. Abre los ojos, que son dos globos blancos buscando alguna sombra donde escapar y siente olor a fruta podrida, inspira, expira, grita afónico y sólo oye…

2 comentarios:

Nanu dijo...

Me asfixio !!!
Que bueno poder generar esa sensación con un texto, y no importa donde esté el personaje o porque tenga puesta una máscara. Lo importante es la sensación.

Me gustó mucho

Gingerale dijo...

las tomografías son feas, feas