mayo 25, 2009

Con tacos en día de lluvia

Recién terminaba de llover. Ella volvía a su casa por la calle de tierra. Aunque se había puesto las bolsas de plástico en los zapatos, los tacos le enterraban los pies en cada paso. Entonces no pudo avanzar más.
Se agachó y empezó a escarbar hasta que la mano se detuvo contra una piedra. Le quitó todo el barro.
Quedó al descubierto una fotografía de un pie, dura como una roca. Una foto petrificada, pensó y escarbó al lado hasta revelar la foto de un tobillo. Más arriba tres adoquines con fotos de dos rodillas. Dio unos pasos más y desenterró la foto del ombligo que cabe justo en un adoquín. Limpió cinco piedras: el pecho de hombros angostos la acercó a su casa. Llegó y se sacó las bolsas de los zapatos. El empedrado fotográfico culminaba con la coronilla rubia de un hombre en la puerta de entrada.

2 comentarios:

Gingerale dijo...

¿a quién habrá pisoteado?
(no lo tomes a mal pero tu protagonista no puede sacarse las bolsas de plástico de los zapatos porque había olvidado ponérselas)

Natalia dijo...

Es cierto, mirá que lo leí mil veces. Gracias por leerme con tanta atención y por pasarte por aquí. Besos