mayo 10, 2009


Colgué las lágrimas al sol. Para quitar las manchas rosadas.
Lágrimas pétreas de tanto contener el llanto.
Una por una las cuelgo para que el viento las vuelva murmullo de río.
Están anudadas en cada pestaña.
Tal vez las junte, les escurra la sal y las guarde entre las hojas de un libro amarillo.
O tal vez, las deje aquí colgadas. Y si algún día pasás recojelas, porque siempre fueron tuyas.

4 comentarios:

Nanu dijo...

Me encantó . Con esa primera frae todo lo que hubiera venido después no importaba. lo bueno es que todo lo demás es igual de bello.


Saludos

gingerale dijo...

a las lágrimas hay que dejar que el sol las seque. No hay que aferrarse a las lágrimas

Keiko dijo...

Qué hermoso poder compartir nuestros afectos y nuestras cosas.
Una delicia tu muñeca de madera. ¡Cuántas historias motivó!

NIA dijo...

amiga: entrar en este mundo de tramapalabras es un elixir deliciosamente "nostalgioso"... te extraño!