noviembre 30, 2008

Viaje

Despego los pies de las sábanas. Me saco los anillos. Abro las alas. Levanto vuelo.
Subo enseguida. Te busco, pero antes vos me encontrás. Cerrás los ojos y libre de tu narcisa cobardía me abrazas.
Mis manos no te escriben ni te acarician. Exploran agazapadas la piel. La boca carece al fin de palabras pero se abre y asoma la lengua tibia y redonda, húmeda de susurros. Las piernas, condenadas en la tierra a avanzar, se estiran, flotan, se repliegan y abren.
Sin límites, sin cuadrículas.
Sin roles ni mandatos.
La fantasía fluye entra y sale, gira y nos envuelve en nuestro íntimo espacio creado por el deseo.

1 comentario:

mario dijo...

Hola Nati
Cada tanto leo tus escritos, me gusta la sensiblidad que tenés.

Espero que tengás una linda Navidad...