octubre 14, 2008

Maldita condena

El primer beso se le había prendido del pecho.
Una mariposa negra le absorbió el alma.
El beso salado se le había implantado en el estómago.
Una serpiente retorcida le envenenó las fibras.
El beso anormal la había sorprendido por detrás.
Un puñal oxidado en el blanco de los pulmones.

Su presencia en los sueños le abrió el camino a la inspiración.
Su ausencia en la realidad la ahogó de interrogantes.
Cada palabra releída es una herida que sangra.
Grillete afilado matándole el paso.

Ya no sueña
Ya no escribe
Reza
Suplica
Vende su alma.
Condenada a olvidar.

3 comentarios:

nati dijo...

Odio que tu ausencia me siga inspirando. ¿Aumentará tu ego?
Interesante juego

Enredada dijo...

El beso anormal la había sorprendido por detrás.

Un puñal oxidado en el blanco de los pulmones.


realmente me mataste...y el final fué directamente al corazón.

Y las ausencias inspiran, no se porque, pero lo hacen.
Besos

mario dijo...

Lindo escrito!