mayo 01, 2008

Un cuentito para que mi hija se duerma rápido

El sapo y la doncella
Se rompió el espejo. Se rompió el encanto.
Siempre fue un sapo que se creyó dueño de la doncella.

Le hizo muchos regalos, la colmó de perlas y espejitos de colores.

Ella mareada entre tantas luces y aturdida por los destellos, imaginó en su croar una dulce melodía y en sus ojos batracios, gotas de la lluvia en verano.
Pero un día el sapo se aburrió, rompió el espejo, desarmó el encanto y se fue.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusto mucho tu cuento, es muy lindo espero que tu blog se llene de cuentos así y que te lo visiten muchas personas.


de tu hija justina