mayo 04, 2008

Ciclos

La semilla explota y el pasto se expande como un germen dentro de un ataúd podrido.
Sutiles filamentos verdes se entrometen en la fibra.
Una a una las hebras se propagan.
Vigorosa madeja húmeda se gesta en ese útero inerte.
El pasto se nutre, se tupe, late, crece y como lava volcánica
revienta el ataúd de flores rojas.

4 comentarios:

Coni Salgado dijo...

Felicitaciones por la literatura mágica de este espacio!
Besos
Coni

Enredada dijo...

Me encantó esta poesía...
un abrazo

Anónimo dijo...

Amiga, leerte es traerte cerca siempre que tu presencia se hace indispensable...
En poco tiempo nos estamos viendo, y nazareno mediante volveremos como en los viejos tiempos a charlar de cine, hijos, sueños y de cómo encontrar el elixir de la vida y la piedra filosofal...
Te quiero.
NIA

natibé dijo...

Lo mejor de buscar el elixir de la vida es que en el camino encuentro amigos como la emperatriz y el tucumano. Brindo con nazareno por la amistad.
Tante Grazie y Salú